Soy Alipio, que en griego significa «el que vive sin penas». En cuanto supe lo que significaba mi nombre, me propuse vivir asÃ: alegre, sin penas ni culpas, liberándome de miedos y limitaciones. En ese proceso sigo aprendiendo, experimentando y practicando con consciencia y jugando.
Nacà en León y me considero profesionalmente, cuidador de Gaia, la vida y la consciencia. He desarrollado una particular locura sana: me di cuenta de que el mundo estaba loco y quise definir mi propia locura, porque no querÃa vivir la locura impuesta de cómo nos dicen que es el mundo. QuerÃa descubrir mi propia percepción de la vida en armonÃa, gratitud y amor.
A esa locura la llamo la locura del GraciASAmor: el Amor con Gracias y las Gracias con Amor. Y para nombrarla me inventé una palabra, ASASA, que significa la conexión que nos conestá en armonÃa: esa posibilidad de ser majetes entre todos los seres, sintiendo que nos une una armonÃa, siempre Ahà está.
La vida sencilla y alegre consiste en cantar, jugar, bailar, reir y hacer el amor en todos los actos cotidianos: jugar con amor, abrir la puerta con amor, atarte los cordones con amor. Esa es mi forma de vivir, y la que me ayuda a germinar y a contagiar las ganas de germinar.
Me autoproclamé supergerminador —Germi, para las amistades 😉— porque tenÃa que elegir un persanaje supersanador para participar en el Comando Molekulón, un movimiento que quiere que nos demos cuenta de que todas las personas somos superhéroes. Elegà supergerminador por mi compromiso en difundir el mundo de los germinados y ayudar a que las personas conecten con su semilla interior y la germinen, convirtiéndose en personas supergerminadoras de todo lo que se propongan. Grano a grano, construimos la realidad en la que queremos vivir, siendo el cambio que queremos ver. Ahora me gusta más superpersonas o superpersanas que quieren sanartse y sanart.
Os invito a investigar los misterios de la vida, la magia que se esconde detrás de cada particularidad. A fomentar lo alternativo: salud natural, bioconstrucción sostenible, alimentación consciente y responsable, alternativas económicas y energéticas. A poner la vida en el centro y la conciencia de hacer lo mejor para mi salud y mi entorno.
Para germinar de verdad hay que beber mucha agua, bañarse, estirarse (el agua). Necesitamos el sol, el calor humano, el apoyo mutuo, el compartir (el fuego). Y necesitamos el aire: respirar; cuando sintamos una tensión, llenemos la barriga y respiremos profundamente, y verás cómo afloja.
Este libro forma parte de una germinación mayor. Están previstos otros dos:
Porque germinar no es solo cosa de semillas. Germinan también las amistades, las asociaciones, los pueblos y hasta las personas se vuelven persanas y superpersanas — y esto último es lo más importante para ser un engranaje más en este cambio planetario de germinación de la conciencia.
Creo que la germinación planetaria es un proceso colectivo de evolución conjunta. Y para ello hace falta que germines tu vida: primero conectando con tu semilla, tu esencia, tu naturaleza interior; y desde esa conexión, expandiéndola y sintiéndola cada vez más viva en ti.
La germinación interior se produce cuando encontramos nuestras pasiones, las que nos ayudan a hacer lo que amamos y a amar lo que hacemos. Cuando nos damos cuenta de nuestras capacidades y descubrimos nuevas posibilidades para compartirnos desde otro lugar. Asà cambiamos poco a poco la percepción de la realidad, ganando más conciencia y una mirada más armónica, más equilibrada, más vital.
Empecemos por la semilla.